PDF - Actividades destinadas a público adulto para realizar en la presentación del libro
1.
Respondemos
las siguientes preguntas:
·
¿Qué
textos (ya sea cuentos, películas, series, radio) recuerdan haber conocido en
su infancia? ¿Tienen presente alguna historia puntual (cuento, película, serie,
radio) que, en su infancia, les haya enseñado algo sobre el cuidado de uno
mismo, de los demás o del ambiente?
·
¿Qué
mensajes, enseñanzas y herramientas les hubiera gustado que les transmitieran
los cuentos, películas y series en su infancia? ¿Qué temas les gustaría ver
abordados hoy en los cuentos infantiles?
·
¿Qué
diferencias notan entre los cuentos, películas y series que circulaban en su
infancia y los actuales?
·
¿Qué
relación tenemos actualmente, como adultos, con la literatura infantil? ¿Qué
nos genera? ¿Qué prejuicios tenemos?
·
¿Qué
es cuidar? ¿Qué significa cuidarse? ¿Cuáles son las características de las prácticas
de cuidado? ¿Qué se necesita para cuidar a otro, para ser cuidado y para
cuidarse a sí mismo? ¿En qué solemos equivocarnos cuando cuidamos o cuando
somos cuidados? ¿Qué obstáculos pueden aparecer? ¿Quién cuida al que cuida?
¿Qué valor le damos al cuidado?
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Aclaración: rememorar la infancia no necesariamente
resulta una actividad placentera para todos. Con las preguntas anteriormente
formuladas de ninguna manera se busca que nos forcemos a rememorar momentos
angustiantes, perturbadores o que puedan evocar emociones intensas y no
resueltas. En caso de que te ocurra esto al intentar responder las preguntas
de la actividad, puedes optar, con total libertad, por ocupar un rol de
escucha o también puedes no realizar la actividad propuesta.
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2. Realizamos una lectura atenta de los
siguientes fragmentos y luego comentamos qué pudimos pensar a partir de estos
textos disparadores.
Contratapa del libro Ideologías
animadas, de Juan Sklar
Cada vez que en la radio hablo de cine infantil, su filosofía
y la influencia que tiene en las personas, escucho una versión de este
comentario: "Es entretenimiento, están hechas para ganar plata. No tienen
mensaje". Es verdad. Son comerciales. Pero ganan millones de dólares
porque tienen contenido filosófico. Muchos de los valores con los que se
criticaba a Disney en los 70 fueron absorbidos por toda la industria de
entretenimiento infantil. Hoy los protagonistas blancos y cristianos comparten
cartel con una larga lista de etnias y nacionalidades. Las princesas están
empoderadas. Hasta la diversidad sexual aparece: Mulan es la historia de una
chica travestida, bisexual, incluso queer. Las tres grandes sagas de Dreamworks
(Shrek, Kung fu panda y Cómo entrenar a tu dragón) tienen héroes feos, gordos y
con discapacidad. Incluso la idea del bien y del mal está cambiando: cada vez
hay menos films con villanos que son esencialmente malvados. Pero un conflicto
sigue siendo invisible: la desigualdad de clase. No me sorprendería si en los
próximos años se impusiera esta visión de mundo. Un capitalismo feminista,
multiétnico, sexualmente diverso e inclusivo con todas las minorías, pero
profundamente desigual en lo económico. Los chicos están frente a la maquinaria
ideológica más potente de nuestro tiempo. Porque en Disney, en Pixar, en
Dreamworks y en Ilumination se reflejan y se instalan los valores de nuestra
civilización.
Fragmento de la contratapa del libro
Filosofía del cuidado, de Boris Groys
Vivimos en una cultura que tiende a tematizar los cuerpos de
deseo y a ignorar los cuerpos del cuidado. Que nos repite que tenemos la
responsabilidad de preservar nuestros cuerpos pero que estigmatiza a aquellos
que no pueden valerse por sus propios medios. Cuidar de los otros o de uno
mismo es considerado un trabajo improductivo y, sin embargo, es el más
importante y necesario. Todo lo demás depende de eso: el sistema social,
económico y político, que trata a la población como una fuente de energía
renovable, necesita de nuestro compromiso con la salud para garantizar su
funcionamiento.
Fragmento del libro La política del cuidado, de Luigina Mortari
Al nacer, enseguida nos convertimos en seres dependientes de
otros y, como tales, necesitados de cuidados; el ser dependiente es lo que vuelve
necesario recibir cuidados. Conceptualizar de nuevo el estatuto ontológico del
ser humano en términos de dependencia obliga a repensar radicalmente las
teorías éticas y políticas. Asumir el estar en relación como categoría
ontológica primaria, lleva a una concepción política “connection based” antes
que “individual based”. (…) El cuidado es el modo originario de estar en el
mundo. El dato (…) evidente de que cada cual necesita ser cuidado hace
necesario que cada uno tenga que cuidar de los demás. Es el intercambio
continuo de cuidado lo que hace posible la vida, por lo que la sabiduría es, en
su esencia, saber cuidar. Cuidar significa responder afirmativamente a la
llamada de tomarse la vida en serio.
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